Con el ultimo cuerpo de
Cristo en mi estomago estoy dispuesta a
volver a la celda en la que he pasado muchas noches ya, sucia y un poco
maloliente he sufrido las burlas inglesas y de mi madre iglesia, sus bocas no dejan
de decir, ¡hereje!, ¡Idolatra! Y aun así no dejo de pensar cómo fue que Dios me
abandono en este momento tan importante, sin embargo son las 4:20 de la madrugada y escucho
pasos de un hombre acercándose a mi noria prisión, mis ojos sollozando de
lamentos y dolores se alzaron a mirar aquel ser humano que abuza de mi cuerpo
santo y me golpea hasta el cansancio,
alrededor de las 5:30 am el hermano Pierre Mauricio
entro en mi castillo de vagabunda impura; con lagrimas en mis ojos
arremetí contra el pidiendo consuelo y
le pregunte en donde me encontraría esta mañana pero de su boca solamente salía
una palabra tan fría como el hielo y el filo de mi espada ¿Aun Crees en Dios
Juana?
Más se
llenan mis ojos de lágrimas al escuchar una frase tan espantosa aun así estoy segura que esta misma mañana estaré al
lado de mi Dios todo poderoso en el paraíso
tal como le propusieron mis ángeles
años atrás; La mañana empezó
hacerse espesa y el sol empezó a salir de su lecho de sueño y ya mi desesperación ha desaparecido pues ahora
logro entender que ya no tengo miedo a
morir, porque santa catalina, san
miguel arcángel y santa margarita
estarán esperándome en las puertas del cielo para recibirme y premiarme por mi gran acción en la tierra, de nuevo
me escapan lagrimas de mis ojos la felicidad me está invadiendo de solo
pensarlo y mirar las aves que recorren
el cielo y cruzan esta diminuta rendija por la que entra el aire a mi palacio
de Juana la Doncella.
Siendo
las 7:00 de la mañana me han traído unas prendas blancas y algunos crucifijos, agregando que también
han dispuesto que me vista de hombre, pero la verdad no me resulta molesto
debido a que los mandatos de mi padre Dios siempre fueron que vistiera como
Santa Catalina, Valiente mujer ahora que lo recuerdo ayudar a su padre vestida
de hombre contra el ejército enemigo, solamente quiero ver su rostro cuando
llegue al cielo y caminar por los prados
del reino eterno tomada de sus manos; Seré
escoltada por dos guardias esa es la información que me han dado, seré
trasladada a una plaza llena de vosotros ingleses , burgueses y padres de la iglesia que han detenido mi
gran e importante misión. Son alrededor de las 8:40am y mis nervios y mi temor
ha desaparecido, ahora solo una sonrisa está en mi rostro sucio y pálido y humedecido rostro por las lágrimas del alba; Los guardias se
preparan para amarrarme con las sogas que están colgadas frente a mi celda
y la gentuza borgoñona e inglesa se amontona
en medio de la Plaza del Viejo Mercado este 30 de
mayo de 1431 a ver morirme junto con los ideales de mi querida Francia; Las
sogas están puestas en mis brazos, y exactamente el reloj marca las 9:00 de
esta fría mañana, con la cabeza abajo me dispongo a salir lentamente a donde la
multitud en sus bullicios, y gritos se mesclaban con la satisfacción que les brindaba verme morir hoy, Por
diminutos segundos levanto mi rostros para observar al cielo y pedir una muerte
que me dirija directamente a manos de mi señor Jesucristo; También alcanzo a
diferenciar un montículo de madera rodeado de pequeños trozos de tronco y un
madero firme en medio de todo el gran adorno; No sé por qué extraña razón
vuelven a mí los recuerdos de mis campañas de reconquista en Reims, Orleans,
Nancy y mi gran derrota en Paris donde me entregue por propia voluntad y fui
juzgada por atentar contra La corona
Inglesa, sin embargo siempre que vuelven
a mi esos momentos de gloria que le conseguí recuperar a mi tierra querida, mi
Francia, siento que mi corazón salta de felicidad y me doy cuenta que moriré no
por una causa, ni por un delito, moriré por mí
una tierra que necesitaba un aire de libertad.
Han pasado al menos unos diez minutos desde mi llegada y todos estos
hombres y mujeres aquí presentes siguen gritando, riendo e insultándome además las palabras de Nicholas Midi el que me acusa de doce delitos contra las políticas inglesas me
abuchea de Hereje, reincidente, apóstata,
idólatra; Es momento de encaminarme hacia el montículo de madera en donde todos estos hombres y mujeres serán
testigos de mi viaje a las manos de Dios. Me han pedido que por cortesía inglesa dirija ante este público unas palabras y les diga mi última voluntad antes de ser
quemada viva en medio de un tronco de madera gruesa y enmohecida y aun sin subir a la tarima quiero abriré mi boca y gritare lo más potente que
pueda. Ruan ¡Ruan! ¿Puedes sufrir por ser el lugar de mi muerte? Un Soldado
tomo mi brazo y me ato fuertemente al tronco predispuesto ya a consumirse con
mi cuerpo y en ese momento me dirigí a ellos:
“Ustedes
aquí presentes, hoy verán caer una mujer que entrego su vida por su
tierra, si me hubiera entregado a la iglesia y no a mis enemigos tal vez no
hubiera muerto por una causa noble como
lo es mi Francia, Yo muero atreves de ustedes” termine de dirigir esas palabras
y un soldado me recordó que poseía mi última voluntad de nuevo con fuerza en mi
voz pedí ver la cruz antes de morir; Al parecer son casi las diez de la
mañana y un grupo de hombres ha traído
una cruz desde la iglesia más cercana
para cumplir mi petición, ahora las llamas empiezan arder y el calor empieza a
entrar en mi cuerpo solamente quiero mirar la cruz de mi señor Jesucristo y con
mi último aliento les enseñare que Juana la Doncella está dispuesta a entregar su vida por Franc…
¡Señor Recibe a tu Sierva en tus brazos! ¡Jesús!
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