sábado, 16 de marzo de 2013

Llamas de Doncella



Con el ultimo cuerpo de Cristo en mi estomago estoy dispuesta  a volver a la celda en la que he pasado muchas noches ya, sucia y un poco maloliente he sufrido las burlas inglesas y de mi madre iglesia, sus bocas no dejan de decir, ¡hereje!, ¡Idolatra! Y aun así no dejo de pensar cómo fue que Dios me abandono en este momento tan importante, sin embargo son las 4:20  de la madrugada   y escucho pasos de un hombre acercándose a mi noria prisión, mis ojos sollozando de lamentos y dolores se alzaron a mirar aquel ser humano que abuza de mi cuerpo santo y me golpea hasta  el cansancio, alrededor de las 5:30 am el hermano Pierre Mauricio  entro en mi castillo de vagabunda impura; con lagrimas en mis ojos arremetí contra el  pidiendo consuelo y le pregunte en donde me encontraría esta mañana pero de su boca solamente salía una palabra tan fría como el hielo y el filo de mi espada ¿Aun Crees en Dios Juana?

Más se llenan mis ojos de lágrimas al escuchar una frase tan espantosa aun así  estoy segura que esta misma mañana estaré al lado de mi Dios todo poderoso en el paraíso  tal como le propusieron mis ángeles  años atrás; La mañana  empezó hacerse espesa y el sol empezó a salir de  su lecho de sueño y ya  mi desesperación ha desaparecido pues ahora logro entender que ya no tengo miedo a  morir, porque  santa catalina, san miguel arcángel  y santa margarita estarán esperándome en las puertas del cielo para recibirme y premiarme por mi gran acción en la tierra, de nuevo me escapan lagrimas de mis ojos la felicidad me está invadiendo de solo pensarlo  y mirar las aves que recorren el cielo y cruzan esta diminuta rendija por la que entra el aire a mi palacio de Juana la Doncella.

Siendo las 7:00 de la mañana me han traído unas prendas blancas  y algunos crucifijos, agregando que también han dispuesto que me vista de hombre, pero la verdad no me resulta molesto debido a que los mandatos de mi padre Dios siempre fueron que vistiera como Santa Catalina, Valiente mujer ahora que lo recuerdo ayudar a su padre vestida de hombre contra el ejército enemigo, solamente quiero ver su rostro cuando llegue al cielo  y caminar por los prados del reino eterno  tomada de sus manos; Seré escoltada por dos guardias esa es la información que me han dado, seré trasladada a una plaza llena de vosotros ingleses , burgueses  y padres de la iglesia que han detenido mi gran e importante misión. Son alrededor de las 8:40am y mis nervios y mi temor ha desaparecido, ahora solo una sonrisa está en mi rostro sucio y pálido  y humedecido rostro  por las lágrimas del alba; Los guardias se preparan para amarrarme con las sogas que están colgadas frente a mi celda y  la gentuza borgoñona e inglesa se amontona en medio de la Plaza del Viejo Mercado este 30 de mayo de 1431 a ver morirme junto con los ideales de mi querida Francia; Las sogas están puestas en mis brazos, y exactamente el reloj marca las 9:00 de esta fría mañana, con la cabeza abajo me dispongo a salir lentamente a donde la multitud en sus bullicios, y gritos se mesclaban con la satisfacción  que les brindaba verme morir hoy, Por diminutos segundos levanto mi rostros para observar al cielo y pedir una muerte que me dirija directamente a manos de mi señor Jesucristo; También alcanzo a diferenciar un montículo de madera rodeado de pequeños trozos de tronco y un madero firme en medio de todo el gran adorno; No sé por qué extraña razón vuelven a mí los recuerdos de mis campañas de reconquista en Reims, Orleans, Nancy y mi gran derrota en Paris donde me entregue por propia voluntad y fui juzgada  por atentar contra La corona Inglesa, sin embargo siempre que  vuelven a mi esos momentos de gloria que le conseguí recuperar a mi tierra querida, mi Francia, siento que mi corazón salta de felicidad y me doy cuenta que moriré no por una causa, ni por un delito, moriré por mí  una tierra que necesitaba un aire de libertad.

Han pasado al menos unos  diez minutos desde mi llegada y todos estos hombres y mujeres aquí presentes siguen gritando, riendo e  insultándome además las palabras de  Nicholas Midi el que me acusa de  doce delitos contra las políticas inglesas me abuchea  de Hereje, reincidente, apóstata, idólatra; Es momento de encaminarme hacia el montículo de madera  en donde todos estos hombres y mujeres serán testigos de mi viaje a las manos de Dios. Me han pedido que  por cortesía inglesa dirija ante  este público unas palabras  y les diga mi última voluntad antes de ser quemada viva en medio de un tronco de madera gruesa y enmohecida  y aun sin subir a la tarima quiero  abriré mi boca y gritare lo más potente que pueda. Ruan ¡Ruan! ¿Puedes sufrir por ser el lugar de mi muerte? Un Soldado tomo mi brazo y me ato fuertemente al tronco predispuesto ya a consumirse con mi cuerpo y en ese momento me dirigí a ellos:

“Ustedes  aquí presentes, hoy verán caer una mujer que entrego su vida por su tierra, si me hubiera entregado a la iglesia y no a mis enemigos tal vez no hubiera  muerto por una causa noble como lo es mi Francia, Yo muero atreves de ustedes” termine de dirigir esas palabras y un soldado me recordó que poseía mi última voluntad de nuevo con fuerza en mi voz pedí ver la cruz antes de morir; Al parecer son casi las diez de la mañana  y un grupo de hombres ha traído una cruz  desde la iglesia más cercana para cumplir mi petición, ahora las llamas empiezan arder y el calor empieza a entrar en mi cuerpo solamente quiero mirar la cruz de mi señor Jesucristo y con mi último aliento les enseñare que Juana la Doncella  está dispuesta a entregar su vida por Franc… ¡Señor Recibe a tu Sierva en tus brazos! ¡Jesús!

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